Vista por primera vez por Colón en 1502, el paisaje montañoso de St. Lucia y sus escénicos valles atraen al visitante con sus manchas de hibisco, bougainvillae y adelfa.
Al sur de la capital Castries se puede visitar el volcán humeante de Soufriere con sus corrientes hirvientes y chorros de vapor sulfuroso. Cerca se encuentran los picos gemelos de Petit Piton (2,461 pies) y Gros Piton (2,619 pies).
Los puertos de St. Lucia se cuentan entre los favoritos de los dueños de yate. Aficionados a la natación podrán gozar de las playas de la costa occidental y los amantes de las caminatas podrán explorar los Pitons por numerosos senderos que atraviesan el interior de la isla en medio de plantaciones de coco, banano y caña de azúcar.
Una variada selección de alojamientos y restaurantes garantizan al viajero una estadía agradable.