Aproximadamente dos tercios de las 22 millas cuadradas de San. John se constituyeron en Parque Nacional de los E.U.A., gracias a la donación hecha por Laurance Rockefeller en 1956. En consecuencia, hoy en día St. John conserva una belleza tranquila e incontaminada, lo cual la convierte en una de las más prístinas islas del Caribe.
Colonizada en los años 1700 por Dinamarca, prosperó debido al cultivo de azúcar. Hoy en día, ruinas de grandes casas y plantaciones, tal como Annaberg Sugar Plantation, atestiguan la grandeza y el poder de sus pobladores en esos tiempos. St. John y sus islas hermanas St. Thomas y St. Croix fueron compradas a Dinamarca por los E.U.A. en 1917.
La mayor parte de la isla está cubierta de vegetación tropical rodeada de playas de fina arena blanca y aguas cristalinas, convirtiéndola en un sitio ideal para nadar, bucear, hacer esnórquel o navegar a vela. Algunos ejemplos de las soberbias playas entre las muchas disponibles son: Trunk Bay, Hawksnest Bay y Cinnamon Bay.
La capital Cruz Bay alberga excelentes restaurantes y coloridas tiendas.
Para quienes buscan belleza espectacular y tranquilidad, St. John es la elección perfecta.