La más grande y más populosa de las Antillas Holandesas, Curaçao fue ocupada por los holandeses en 1634. Peter Stuyvesant fue gobernador aquí antes de ir a las colonias holandesas de lo que hoy en día es Nueva York y comprar la isla de Manhattan.
Curaçao es semi-árida, y la mayor parte de su vegetación es de características desérticas, con cactus de 20 pies de altura o más y vistosos árboles de flamboyant inundando el paisaje de colores.
El soporte económico principal de la isla es la refinería de petróleo, siendo la de Shell-Oil una de las más grandes del mundo. En la capital Willemstad todo se encuentra a dos pasos, aquí se encuentran estructuras simpáticas tales como Fort Amsterdam, el Dutch Reformed Church, y la Sinagoga Mikve Israel. Esta última fue construida en 1732 y sostiene ser la más antigua del hemisferio occidental. Al occidente de la ciudad se encuentra el cementerio judío Beth Haim, consagrado antes de 1659 y contentivo de cerca de 2,500 tumbas.
Curaçao es un puerto libre, lo cual lo convierte en un destino turístico popular. Una gran variedad de restaurantes ofrece excelente cocina local e internacional.